Los Argodidactas en busca de la respuesta de oro

En 1963, se llevó al cine una película que me impactó en las mañanas de un domingo de matinee…Jasón y los Argonautas.

Armado con un refresco y palomitas me enliste en el Argos, una nave que tenía el don del habla según la profecía. Los compañeros, héroes de la antigua Grecia, Perseo, Hércules, Castor, Peleo.

Pero, el sentarse a leer el libro y encontrar las diferencias con la película resultaba ser emocionante y decepcionante a la vez.

Nunca me gustó leer, por obligación, y lo malo en la primaria es que eran tarea, algunos de los libros que llevé narraban cuentos latinoamericanos, asi que los tradicionales infantiles comenzaron a desaparecer de mi imaginación.

Gracias a un hermano genio y algo enojón, menor que yo, conocí a Julio Verne, y se agradece al sueldo de mi papá y buen ojo de mi madre, cada ocho días una novela nueva juvenil, de Emilio Salgari, H.G. Wells, Julio Verne, Alejandro Dumas, Víctor Hugo, por mencionar algunos, llegaron y siguen en el viejo librero de las casa materna.

El termino autodidacta, no lo conocía, hasta ver una serie de televisión llamada “Gente del Mañana”, y con el buen ” Dr. Who”, leer, conocer, aprender, analizar a tú ritmo, suele ser interesante, el cazar las lecturas que te agradan, comprar los libros que le gustan a uno, y colocarle retahilas para luego leerlos era emocionante.

Mi primer libro comprado en una feria del libro callejera o popular, fue y lo sigo teniendo ” La vida de Albert Einstein”, cuyo costo de $ 10 pesos abrió un universo hasta el día de hoy enorme.

Con el tiempo, emprender mis viajes a través de la lectura, ha sido muy provechoso, y gracias a la tecnología, libros que me he encontrado en formato pdf, han sido colocados en mi biblioteca virtual, ahorrando un espacio físico en casa, ya que muchas veces no entiende la pareja el gusto de la lectura.

Giovanni Papini escribió un breve texto llamado “Autorretrato”, y es un espejo de una persona con esta cualidad.

Soy el autodidacto neto, y el autodidacto es grande únicamente si consigue madurarse y formarse. Soy el enciclopédico, el hombre de los manuales y de los diccionarios, y el enciclopédico es maravilloso cuando sabe ligar con los anillos de hierro de las ideas madres los haces marchitos y sin flores de los hechos regados aquí y allí por las librerías.

Puedo deslumbrar a más de uno con la bibliografìa; puedo sostener conversaciones docentes, incluso con especialistas.Pero pasados cinco minutos o cinco días, héteme a secas; mi panera está vacía. Tengo muchos sacos en mi casa, pero ninguno a la medida.

Adondequiera que me vuelva no soy profano, mas tampoco un iniciado. No tengo sitial reconocido en las reuniones de los doctos, y no llevo carteles en la frente. Soy un desarraigado que puede estar en cualquier parte mientras no lo echen.

Judío errante del saber, no me he detenido en país alguno, no he tomado domicilio estable en ninguna ciudad. Perseguido por el demonio de la curiosidad he explorado ríos y bosques sin designio y sin paciencia, de paso, al vuelo. Tengo muchas reminiscencias, pero pocos fundamentos. Soy como un rey que posee un gran imperio compuesto de mapas. Lo he empezado todo y no he concluido nada. Apenas emprendido un camino, he vuelto por la primera travesía abierta a mi derecha o a mi izquierda, y de ésta, por los atajos, he ido a dar a los senderos y por los senderos a otra carretera.

Cuando alguien se maravilla de mi saber, de mi erudición, me entran ganas de reír. Yo sólo sé los vacíos espantosos que hay en mi cerebro. Yo solo, que he querido saberlo todo,sé cuan próximos están los confines de mi ciencia.

Las hazañas de la antigüedad, las lenguas muertas de las grandes naciones, las ciencias de la luz, del movimiento, de la vida, me están casi cerradas. Conozco el vocabulario y algún párrafo, tengo una idea del conjunto, y no sé andar con mis piernas. Soy ignorante, desmesurada e incurablemente ignorante. Y lo peor es que mi ignorancia no es la pura y natural del hombre de los bosques y de los campos, que puede ir unida a la frescura, a la paz e incluso a una cierta ingeniosidad.

No; yo soy un ignorante que se ha revolcado entre libros; soy un ratón de biblioteca; soy el que ha aprendido tanto, que ha perdido la espontaneidad sin adquirir sabiduría.

En lo personal, estudiar solo, y lo que me gusta, es una gran aventura del pensamiento, intelectual y cultural. Ya que la disfruto en cada momento, mi vocabulario crece, la manera de redactar, conocer, hablar y ser. Pero maravillado en este siglo XXI por algunas aportaciones, herramientas y metodologías.

Piense ahora, que en ve de elaborar un resumen, subrayar el libro, nos vemos superados con la tecnología, al resaltar las frases, armar mapas conceptuales, libros en pdf, blogs, etc.

 

APRENDIZAJE AUTONOMO

Tengo mi blog, y alimentarlo con ideas, ensayos, cuidando la redacción, ideas, ortografía, captando la atención de quien lo lea.

No es fácil ser un escritor, o periodista, pero se va aprendiendo con la práctica.

Cada libro, un viaje, cada duda un Vellocino de oro.La-historia-de-Jason-y-los-Argonautas1

 

 

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